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La infidelidad ┬┐un constructo social?

por: Gustavo Falavigna

La infidelidad como constructo social

¿Una cuestión moral o una cuestión cultural?

Definiciones

La palabra infidelidad tiene un contenido prejuicioso y peyorativo que se evidencia desde la definición del diccionario: el Larouse dice: (sustantivo femenino) falta de fidelidad, deslealtad, carencia de fé católica.

Desde el Derecho Penal se la define: falta de lealtad cometida por persona, a quien la ley impone determinados deberes, que deja de cumplir.

Desde las creencias judeo-cristianas el concepto negativo de la palabra infidelidad se organiza por atentar contra la indisolubilidad del matrimonio.

Desde la Psicología Dinámica es una patología producto de un vínculo de pareja inmaduro o incompleto y para otras escuelas es inherente a la condición humana.

Muchas coinciden en que la infidelidad está relacionada con la DESILUSIÓN que surge por la caída de los ideales que se produce en cualquier pareja al convivir cotidianamente.

Esos ideales pueden ser:

-La perdurabilidad eterna del enamoramiento

-La perdurabilidad eterna del matrimonio

-La perdurabilidad eterna de la fidelidad

-La convergencia feliz en la pareja del AMOR , del DESEO, de la PROCREACIÓN y de la REALIZACIÓN PERSONAL.

Si algunos de estos ideales no se consiguen surge la “Desilusión” y detrás de ella puede aparecer el fantasma de la infidelidad.

 

Los nuevos usos y costumbres en las parejas de hoy están preocupando a las multidisciplinas científicas, sobre todo por la cantidad de divorcios que se dan en parejas jóvenes, que ocurren antes de los dos años de matrimonio y que son atribuídas a situaciones de infidelidad y a amores sin compromiso.

Algunas estadísticas americanas informan que el 35% de las parejas  que se encuentran en situación de infidelidad sobreviven la experiencia y siguen juntas, pero el 65% restante, se separan.

Si hacemos una revisión histórica del concepto “amor” quizás podamos explicarnos y comprender algunos fenómenos que se aprecian en los jóvenes y que sorprenden a los mayores.

La evolución histórica del concepto amor refleja varias etapas:

1 Amor-fuerza o prehistórico:

“Te poseo porque soy el más fuerte”.

“Te amo porque te temo”.

El amor fuerza es el amor de la horda primitiva, durante la prehistoria y está inscripto en las leyes de la naturaleza.

La fuerza y la mayor potencia del cuerpo del varón aseguran la procreación ya que  procrea el mejor adaptado para luchar por la subsistencia, tanto  para elegir primero los mejores alimentos, como para tomar la mejor hembra.

En el hombre primitivo prevalace la acción regida por la parte reptiliana de nuestro cerebro. Marca territorio y busca la satisfacción del instinto por la dominación del otro, como lo pueden hacer hoy los violadores, los ofensores sexuales o los que ejercen violencia familiar. No hay concepto de infidelidad.

(Filme: “La guerra del fuego”)

2 Amor-belleza o griego:

“Te amo porque te admiro y te admiro por tu belleza”.

“Tu belleza me transporta al cielo”.

El amor a la belleza sería un camino para alcanzar lo Bello pues lo bello nos abre paso hacia el Bien, hacia lo Superior o sea hacia la Inmortalidad deseada.

El amor a la belleza corporal si queda en lo físico puede ser un espejismo, si en cambio se le da un sentido trascendente puede ser una ilusión que nos impulsa a la búsqueda, de lo Eterno, del Bien más allá de lo frágil de la naturaleza humana.

Si solo es amor a la belleza del cuerpo y no del alma, como objetivo en sí, el amor griego se debilitaba con el envejecimiento o con la enfermedad y en esa debilidad aparecía el miedo a la muerte, porque el cuerpo envejece y muere.

Para los griegos la belleza hechiza y se justificaba dejarse llevar por ese hechizo.

3 Amor patrimonial o romano:

“Te amo y debes amarme pues nos pertenecemos legalmente”.

“La ley nos une y ampara nuestro amor”.

El derecho romano hace aparecer la Ley Social o al grupo comunitario legalizando la intención de los contrayentes y erigiéndose  en aval y sustentador de lo proyectado y de lo prometido.

Así lo deseado obliga pues lo anhelado, se vuelve irrevocable por la Ley.

Esto lleva a que en la unión legal no se unan solo las parejas sino también a que se articulen las familias de los cónyuges y se unan sus respectivos capitales e intereses.

La ley protege pero también puede ser una prisión para los cónyuges.

4 Amor Cortés o medieval:

“Amo al amor”.

“Te amo con sólo evocarte en mis versos o fantasías”.

Los caballeros partían detrás de estas quimeras amorosas dejando a sus mujeres abandonadas en casa con el cinturón de castidad puesto mientras anhelaban encontrar a su Dama deseada, amada en silencio, quimérica e inalcanzable.

Fue entronizado por los trovadores con la sola ética de la erótica, de la renuncia y del sufrimiento, ya que la Dama podía ser una desconocida para el amador, lo cual implica un desprendimiento de lo carnal y un amar al amor, como forma pura no contaminada con el afán de procreación. Este paradigma  estaba en consonancia con el auge de lo religioso en la Edad Media.

5 Amor deseo o renacentista:

“Te amo porque te necesito sexualmente”.

En el Renacimiento la sexualidad surge como una forma de liberación inspirada en la renovación de lo dionisíaco  y como rebelión al “cuerpo no deseado” de los medioevales.

Focalizar en la sexualidad implicó una cierta mutilación de la persona total y un incremento de aspectos individualistas o egoístas lucidos con el mismo desenfado que los desnudos saturnales. Los dormitorios de Versalles en Francia pueden dar testimonios parecidos a cualquier  boliche para jóvenes del Chatteau Carreras cordobés.

Es el anhelo de poseer algo material (un cuerpo) o inmaterial (éxito, reconocimiento, poder) que al tenerlo llenará un vacío, algo que necesito y me falta.

En los solteros suele perderse el deseo después del coito o cuando la relación se vuelve muy banal. Al perderse el deseo se tiende a desembarazarse de ese otro a quién ya no necesito.

En los casados suele perderse también el deseo:

por banalización del vínculo,

por atención centrada en los hijos,

por preocupaciones económicas,

por interferencias de la familia. de origen,

por heridas narcisísticas, frustración, desencantos cotidianos o

por censuras de fantasías en el juego sexual que impidieron divertirse y vibrar sensorialmente.

6 Amor romántico del 1700y 1800:

“Te amo más que a mi mismo”.

“No puedo vivir sin ti”.

En el amor romántico mi persona se incinera en el Otro ya que sin él la vida es inconcebible pues la unión es de alma a alma para los religiosos o de mi interioridad oculta y misteriosa a la interioridad del Otro para los que no creen.

El amor romántico es una experiencia totalizadora para ambos integrantes de la pareja y es un paradigma que se encuentra en vigencia y sin discusiones por mas de cuatro siglos exaltando lo emocional a grados extremos, tales como poder vivir o morir de amor.

El romanticismo es un movimiento sociocultural que se extiende desde finales del 1700 abarcando todo el 1800. El romanticismo concibe al hombre como un ser natural y simultáneamente como una criatura creada por Dios con un fuego sagrado interior, una interioridad oculta ubicada en el centro del pecho, más exactamente en el corazón, una especie de reservorio o de chacra; donde para los cristianos anida el alma y  para los ateos  una energía que viene de la naturaleza. De alguna manera todos, creyentes o no creyentes, concebían que allí había algo importante: el mundo interno espacio preñado de emociones misteriosas y turbulentas, crisol que delinea la identidad y el carácter de la persona.

Se busca obtener placer pleno, con intensa exaltación de los sentidos con la persona deseada voluptuosamente y con profundo conocimiento de ella.

Se goza dominando o siendo dominado por el OTRO siempre y cuando  ambas situaciones permitan conservar la vida.

El fantasma del OTRO es un íntimo compañero de juegos eróticos con profundas connotaciones edípicas que se mantiene joven a pesar del paso del tiempo.

Cada uno no es el mismo, sino el que encarna los fantasmas del partenaire.

El amor romántico es un amor de alma a alma que goza de perdurabilidad eterna, que se construye para siempre, hasta que la muerte nos separe y quizás, hasta el más allá. Eso pensaban los románticos de la pareja, pero si el destino los dejaba solos o viudos, la idea del suicidio aparecía por la pérdida del sentido de vida.

Para los románticos, el suicidio fue el mal del siglo y ellos podían morir de amor.

La infidelidad que describe el diccionario Larouse es  un concepto patriarcal, romántico ya que un cónyuge infiel no sólo es infiel a su pareja sino también a las leyes dictadas por el hombre, a sus creencias, a su Dios o a las leyes de la Naturaleza.

Víctor Hugo magnífico escritor francés en pleno romanticismo escribía esto sobre el hombre y la mujer:

El hombre es la más elevada de las criaturas. La mujer es el más sublime de los ideales.

Dios hizo para el hombre un trono. Para la mujer un altar.

El trono exalta. El altar santifica.

El hombre es el cerebro. La mujer el corazón.

El cerebro fabrica la luz. El corazón produce el amor.

El hombre es fuerte por la razón. La mujer invencible por las lágrimas.

El hombre es capaz de todos los heroísmos. La mujer de todos los martirios.

El hombre es un genio. La mujer es un ángel.

La aspiración del hombre es la suprema gloria. La aspiración de la mujer es la virtud extrema.

El hombre piensa. La mujer sueña.

El hombre es el águila que vuela. La mujer es el ruiseñor que canta.

Después de leerles lo que opinaba Víctor Hugo en pleno romanticismo francés tendremos que pedirles a nuestras mujeres posmodernas que lo perdonen y que recuerden que también nos dejó maravillas literarias como “Los miserables”.

7 Amor existencialista del siglo 20:

“Te amo porque puedo dejar de amarte”.

“Te amo porque soy libre”.

Amor que aspira a amar desde la libertad y desde la madurez por la sola elección racional que no debe ser influída por obligaciones ni por las pasiones románticas. Racionalidad y control intelectual para manejar la relación amorosa y una cierta confianza en la racionalidad del otro. Esta elección libre es hasta que el divorcio nos separe momento en que nuestro amor se vuelve una volátil promesa en cuanto a patrimonialidad o romanticismo. El amor existencialista, resistido hasta por los propios enamorados, va acorde con los paradigmas del movimiento moderno en arquitectura, artes, letras, ideologías y movimientos políticos.

¿Cómo es el amor de la Modernidad?

El modernismo implica desarrollo de la ciencia y de la técnica.

Después de la revolución industrial el hombre tiene la gran esperanza que ciencia y  técnica le permitan encontrar felicidad, trabajar lo menos posible, disfrutar del ocio y de alguna manera, evitar el  esfuerzo que implica hacer “todo a mano”.

Este desarrollo de la ciencia y de la técnica es posible gracias a la máquina, objeto  que admira y subyuga a los modernos.

La máquina se vuelve una especie de estimulante para concebir al hombre también como un  “mecanismo” y los modernos tienen esa concepción. La máquina nos ayuda a pensar también que el hombre puede ser reparable, educable y controlable.

El progreso modernista es “Anti romántico” y se vuelve en contra de las grandes pasiones de aquellos: considera que Dios ha muerto, se aleja de su contacto con la  Naturaleza, desconfía del Amor con mayúsculas y anula la idea de Eternidad (la vida hay que vivirla en tierra).

Con Freud y el tema del inconsciente psicoanlítico las grandes pasiones románticas aparecen como violentas, caóticas o irracionales.

Con Nietzche y “Asi hablaba Zaratustra” los modernos llegan a la conclusión: “Dios ha muerto”  provocando una sensación ambivalente de libertad y de culpa echando por tierra convicciones religiosas.

Con Carlos Marx y su filosofía política se polarizan dos maneras opuestas de llegar a nuevos paraísos: el capitalismo y el comunismo. Las nuevas religiones son las nuevas ideologías.

El hombre de la modernidad a partir de su adhesión a la ciencia y a la técnica cree que todo tiene que ser racionalizado, pensado, y controlado incluso el amor. En la pareja moderna el hombre comienza a compartir el rol de proveedor con la mujer que sale a trabajar munida de la píldora anticonceptiva, en plena etapa de liberación sexual, de liberación moral y de liberación política.

Frida Kahlo decía que el problema de la infidelidad no era el acostarse con terceros sino ser íntimos de terceros, en la clandestinidad del secreto que protege esa intimidad. Este secreto para algunas parejas es equivalente a guardar un muerto en un placard y para otras es guardar sólo un muñequito irrisorio.

En la infidelidad como situación se juega un juego con dos jugadores: el descubridor y el descubierto. Generalmente el juego es un ciclo que se repite y que tiene cuatro etapas:

a) Uno sospecha y verbaliza la sospecha y se transforma en el descubridor.

b) El descubierto niega la infidelidad.

c) El descubridor presiona por evidencia y a veces pierde el control y se obsesiona.

d) El descubierto siempre niega y minimiza lo hecho.

Sin embargo el descubrimiento produce un impacto devastador para los dos, ya que rompe la fantasía de completud  y la de eternidad. Esto trae como consecuencia  desilusión y la sensación de incertidumbre relacional.

En líneas generales los descubiertos suelen tener sus razones y las más comunes que aducen para explicar su conducta pueden ser:

. Sentirse devaluado o descalificado por el cónyuge.

. La monotonía, lo gris, el aburrimiento del vínculo.

. Una vida sexual deficiente.

. Dependencia emocional del cónyuge con sus padres.

. La búsqueda de nuevas sensaciones.

. Idealización de la pareja que impide jugar fantasías más vulgares o perversas con cónyuges muy formales o muy serios.

. Actividades vividas como terceros (“Me pone los cuernos con su dedicación extrema al trabajo, o “Es demasiado madraza”).

. Por control excesivo o violencia de alguno de los integrantes de la pareja.

8 Amor insignificante o posmoderno:

“Primero me amo a mi y después a muchos”.

“Te amo pero puedo desecharte y puedo ser desechado”.

La unión pasional se produce cuando cada uno trae la caja de juegos adonde guarda todas sus fantasías para jugar juegos que vuelven al sexo la experiencia más agradable  que ambos puedan prodigarse.

La disposición amorosa a jugarle el juego fantasioso al otro incrementa el goce  y anuda la atadura pasional.

La posmodernidad  trae como consecuencia la globalización, fenómeno cultural que se insinúa desde los años 90 y avanza en el tercer milenio. El mundo globalizado es un mundo al instante; todo aquello que suceda en algún lugar del globo lo conoceremos inmediatamente pues estamos munidos de algún aparato de comunicación personal que se encargará de avisarnos. Tenemos desde ese punto de vista, un gran auge de la información, nuestro yo está saturado de noticias y de contactos, nuestro yo está colonizado por la penetración de otras culturas. La influencia de los medios en nuestra vida diaria es tan poderosa que  han provocado la pérdida de las fronteras entre lo público y lo privado, todo lo que era íntimo ha dejado de serlo y puede verse por televisión o por Internet a cualquier hora.

La multiplicidad de voces educadoras a la que estamos sometidos socava las verdades únicas de cualquier patriarca y las teorías de cualquier maestro, ablandando rigideces y provocando confusión.

Antes, los cambios sucedían cada cien años; ahora están sucediendo cada tres o cada cinco, todo cambia rápidamente. ¿Será esto vivido como un caos? ¿Adónde nos lleva tanto vértigo? Desarrollamos durante el día una gran posibilidad de contactos, pero ya los contactos no son de persona a persona o cara a cara como eran en los movimientos anteriores; ahora estamos muy relacionados al estilo cara-máquina. Hablamos con máquinas, estudiamos  con máquinas, escuchamos hablar a las  máquinas, hacemos el amor con máquinas...

¿Cómo es el amor posmoderno?

Es un amor que se calienta en el “microondas” y se termina en el “freezer”.

Todo es rápido. Los románticos planeaban la pareja hasta más allá de la muerte;  Woody Allen decía: “Hasta que el divorcio nos separe” y los jóvenes posmodernos  dicen “Hasta que dure”.

¿Amor zaping, amor hipervínculo, amor líquido, amor distractor o divertimento, amor sin tradiciones, sin leyes, sin compromisos?

La creación de sentido en el amor globalizado está a cargo de los medios de comunicación que son los que nos dictan como debemos amar, que al igual que en un supermercado, nos ofrecen distintas clases de amor para cada consumidor y para satisfacer mil necesidades consumistas. Una verdadera industria.

Son amores a medida, personalizados y para todos los gustos y siguiendo los designios de la moda que va marcada desde los multimedios.

Hay malestar femenino pero también hay malestar masculino por el trastocamiento  de valores, costumbres, creencias, roles, funciones y relaciones de poder o sea hay un cambio en la producción de una nueva subjetividad de las personas.

Cambian las costumbres, los consensos sociales, las formas de pensar, las sensibilidades del hombre y de la mujer y todo se entrelaza en esta producción de nuevas subjetividades.

 

Los grandes cambios de la condición femenina y por lo tanto de la masculina en la posmodernidad, son:

1- Desde lo económico un transitar de la mujer de la dependencia económica al autoabastecimiento independiente del varón, lo cual, trae como consecuencia para éste, el reconsiderar su participación en las tareas domésticas, en el cuidado de los niños y en el manejo del dinero. O sea nuevos juegos de poder y nuevas concepciones de lo que es el éxito  para varones y el éxito para mujeres.

2- Desde la actitud sexual hay un segundo transitar de la mujer desde una conducta pasiva y dependiente que se le atribuía tradicionalmente, a una autonomía de vuelo en el adentro o en el afuera de la pareja que trae aparejado una nueva distribución de roles, en esto de ser objetos y sujetos de deseo.

Este profundo cambio en la posición erótica de la mujer afectaría de lleno los pactos conyugales de fidelidad.

3- Un tercer transitar es el de dejar de concebir a la maternidad cómo un eje central en el proyecto de vida de una mujer para pasar a ser un proyecto de maternidad acotada. Es decir la mujer va decidiendo que ser madre es un rol más en el abanico de roles que quiere desarrollar y por ser mamá no está dispuesta a abandonar su rol de empresaria, de política o de laburante lo cual seguramente puede traer interesantes cambios con el o los padres de sus hijos y hasta una nueva manera de ser padre para el varón.

La batalla de los sexos y el reacomodamiento posterior abarca cada una de las instituciones donde alternen los dos géneros, pero evidentemente es más sentida en el seno del hogar, ya que siempre la institución familiar ha gestado y ha sido la encargada de gestar las diferencias mismas de los géneros sexuales.

La pareja romántica y la pareja moderna hicieron bastante posibles estos objetivos gracias a un pacto sexual que legitimó las relaciones entre hombres y mujeres, naturalizando la subordinación de estas últimas, sobre dos carriles el de la dependencia económica y el de la dependencia sexual.

Varios mitos sociales contribuyeron al mantenimiento de este pacto:

- El mito de la pasividad erótica femenina ( ella debía ser conquistada).

- El mito de la mujer madre (único rol que justificaba su existencia).

- El mito del amor romántico.

- El mito del sexo masculino del dinero y de los bienes patrimoniales.

- El mito que vuelve a la educación superior universitaria consonante con la inteligencia masculina.

- El mito de la doble  moral sexual que obligaba diferente a hombres y mujeres. Por ejemplo ellas debían ser fieles y ellos, en cambio podían ser infieles por naturaleza.

En la globalización todos estos mitos van cayendo uno a uno.

Sin embargo la mayoría de las personas aspira a una buena pareja (inclusive los separados) y a formar una buena familia mientras otros en ciertas etapas prefieren el apareamiento o también la convivencia sin legalización y sin obligaciones.

¿Qué es el Apareamiento?

El apareamiento es una atracción sexual mutua, acompañada o no de afecto, sensualidad, erotismo y de creatividad estética o espiritual, con resultados gratificantes o frustrantes.

Es anónimo y no es sinónimo de pareja.

Suele ser breve, clandestino, sin domicilio social es decir sin identidad, ni forma.

Puede devenir en pareja.

Hay cuatro emociones claves en el Apareamiento: Deseo – Placer – Goce – Pasión.

No hay expectativas de formalización, ni de perdurabilidad y se da por sentado que cuando este amor termine se diluirán los lazos, se harán recomposiciones de parejas nuevas o ensambladas, complicando la historia transgeneracional y si hay hijos difuminando identidades, apellidos, lazos de sangre y leyes de la herencia patrimonial.

¿Qué es la pareja?

La pareja es la zona de entrecruzamiento de dos historias que se proponen para un solo proyecto; el punto de desprendimiento de lo conocido y habitual, hacia lo incierto y lo apenas imaginado.

La pareja es una construcción volitiva, racional y afectiva basada en “proyectos e  ilusión”.

La pareja es una sociedad tradicionalmente bautizada por el amor, sustentada por el sexo y justificada por los hijos.

La pareja da por supuesto:

cierta exclusividad,

cierta permanencia en el tiempo,

cierta presunción de que el otro me hará feliz,

cierta complementaridad,

cierta ideología derivada de historias personales.

La pareja  posibilita intimidad, perpetúa la Cultura y la atención gratificante de las necesidades interpersonales.

La pareja implica en un comienzo una etapa alucinatoria con seducción, deslumbramiento, enamoramiento, pasión pero sobretodo con mucha ILUSIÓN.

En esa etapa estamos ciegos a lo que nos desagrada del otro.

¿Porqué se parcializa nuestra visión?

¿Quién es en realidad el otro a quien vemos?

¿Quién es el que se comienza a relacionar con ese otro alucinado?

El territorio de la pareja es el ADENTRO: Lo íntimo y lo privado adonde se permiten mimos, rivalidades, confidencias, sexo y adonde fluye lo transgeneracional mientras se cuidan capitales.

En el AFUERA de la pareja están los otros y lo público. Allí al cónyuge se le prohíben  apareamientos externos. Los peligros del afuera son muchos por eso se cierran puertas y ventanas para evitar invasiones y pérdidas.

¿Qué es la familia?

La familia es:

· Administradora de DIGNIDAD y RESPETO

· Facilitadora de AUTOESTIMA

· Custodia de SUBJETIVIDAD: permitir que cada integrante le de sentido propio a lo que siente, cree y hace.

· Productora de IDENTIDAD: conservando recuerdos, relatos históricos familiares, oficios, ideales, canciones, deportes, etc.

· Productora de EMPATÍA.

· Estimuladora de INTIMIDAD.

· Reveladora de SENTIMIENTOS.

· Guardiana de REGIONALISMOS: que fortalecen la identidad.

· Propulsora de COMPORTAMIENTOS PRO-SOCIALES: con el fin de favorecer la plenitud de las personas como seres sociales, que aporten al desarrollo de la comunidad.

Ante la necesidad de la vida familiar con alguien que cumpla la función materna y alguien que cumpla la función paterna estén casados, juntados o divorciados y ante el panorama apasionante y aparentemente caótico de la posmodernidad se me viene a la memoria un viejo proverbio chino y una poesía de “Los Modernos” escrita por el humor inteligente de Pedro Paiva.

El proverbio chino dice: “OJALÁ TE TOQUE UNA  ÉPOCA INTERESANTE PARA VIVIR”... Y el tercer milenio lo es...

La poesía de “Los Modernos” dice así:

Yo soy optimista

La vida, esa cosa tan extraña y tan desconocida,

se reparte entre los seres pesimistas y los optimistas.

El pesimista es un ser pesado, de peso específico.

He ahí su definición: el peso en sí mismo, pe- si- mis- mo.

Qué le queda?

Opta por ser tú mismo: op- ti- mis- mo.

La vida se reparte entre los pesimistas y los optimistas.

Yo soy optimista, qué voy a hacer?

No siento pertenecer a una especie en extinción

a punto de desaparecer; no siento ser.

Estamos sí un poquito más enfermos.

Es que ya nadie da salud, nadie salud- da.

Demos salud, salud- demos:

-Hola, mi semejante, te doy salud, tú me saludas?

Estamos sí un poquito más tristes... faltos de amor.

Novio es el que no- vio.

La amadas se convierten en esposas.

Llevamos alianzas en el dedo anular. ..he dicho: anular!

y nos casamos, recíprocamente, bajo el ritual de un casa- miento.

y así no es fácil hablar de amor.

Que el amado sea no- novio; una especie de sí- vio.

Que las amadas nos liberen las esposas.

Que llevemos alianzas en el dedo anhelar.

y si nos casamos, amorosamente,

lo hagamos bajo el ritual de un casa- cierto.

Yo soy optimista, qué voy a hacer?

Voy a hacer lo que hay que hacer.

Voy a salud- dar un poquito más;

Pero, es tan diferente.

Gustavo Augusto Falavigna

Médico Psiquiatra, Terapeuta de Familia y Evaluador de Coneau en temas de familia.

Agosto de 2007

 

Este conferencia reconoce la influencia de la lectura de

“La mujer de la ilusión” de Ana María Fernández, Editorial Paidos.

“Un horizonte incierto” de Emiliano Galende, Editorial Paidos.

“El yo saturado” de Kenneth Gergen, Editorial Paidos.

“Devenir de una institución dedicada a Terapia Familiar” de Juana Droeven, Cefyp.

“Los Modernos” de Pedro Paiva.

“Diccionario Larouse”.

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