Casa de Familia

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Los ‘gestos de amor’ en la pareja nos alimentan y nutren a nuestros hijos.

por: Lic. Silvina Ferreyra

Una caricia, una mirada cómplice, un abrazo al caminar, un “…quedate tranquila, yo me ocupo”, o “… te preparé algo calentito para merendar, te veo cansado”, son gestos sencillos que alimentan la vida cotidiana de los que vivimos en pareja. A veces, ni nos damos cuenta si los damos o si los recibimos, forman parte de nuestra cotidianeidad, sin embargo éstos son grandes señales para nuestros hijos, son indicadores de que algo, no saben bien qué, funciona y eso les da tranquilidad. Por supuesto que hablo de los gestos sinceros, reales, espontáneos o premeditados pero de aquellos, fruto de una construcción genuina, no hablo de los que vienen de especulaciones, costumbres, simulaciones o actuaciones. El terreno de la construcción de la pareja, cuando devenimos padres es de una tierra exigida que debe alimentar dos grandes plantaciones. La de los adultos, que seguimos desarrollándonos y siempre necesitamos vivencias amorosas y relaciones sinceras y la de los niños que nacen de nuestra unión o que vienen de uniones pasadas, a sostenerse en nuestro territorio. Suele suceder que la misma rutina aplana nuestra disposición al ‘encuentro’. A veces, de tanto tenernos cerca, ‘suponemos estar juntos’, encontrados, contenidos, acompañados, escuchados, mimados, comprendidos; y en esa suposición pasamos por alto los GESTOS. Ignoramos que sólo los GESTOS permiten que los ‘otros’ se enteren de nuestros sentimientos, intenciones, necesidades, de nuestra capacidad o incapacidad de comprender, de nuestros estados de ánimo. Los GESTOS “son acciones que generalmente acompañan el habla y sirven para complementar la comunicación, aclararla y enfatizarla”, los gestos son contundentes cuando vienen de la coherencia entre lo que uno piensa y siente, sin embargo pasan inadvertidos o resultan burdos y molestos cuando surgen en lo fallido, en la apariencia, en la incoherencia de lo ‘sentido’ con lo vivido. En el ‘camino de búsqueda’ y conocimiento de uno mismo podemos descubrir si la presencia o ausencia de ellos son por falta de amor o simplemente un por ‘tremendo olvido’. Los ‘gestos’ son un puente que nos permite llegar a otros para acercarnos a nosotros mismos.
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