Casa de Familia

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Familia y posmodernidad

por: Gustavo Falavigna

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Familia y Posmodernidad

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Conferencia dada en Facultad de Derecho de Universidad Nacional de Córdoba  en el “Año Internacional de la Familia” Año 1994.

La importancia que tiene el contexto sociocultural sobre los individuos y sobre las familias se evidencia cuando estudiamos la evolución seguida, en los últimos ciento cincuenta años, por nuestra sociedad cordobesa.

La cosmovisión romántica venía influyendo en la Córdoba del 1850, una Córdoba de carruajes con sesenta y cinco mil habitantes.

Desde 1950 esta ciudad, ya con trescientos sesenta mil ciudadanos, se enfervoriza con los postulados del modernismo y con el impactante desarrollo de la ciencia y de la técnica.

Al llegar al tercer milenio, estas concepciones de la persona y de sus relaciones vienen modificándose por la prevalencia de una nueva manera de concebir al hombre, a la cual, ya podemos llamar posmoderna o globalizada.

Son tres concepciones, tres marcos conceptuales bien diferenciados y opuestos que sin embargo pueden coexistir en la actualidad como tres bolsones de cultura disímiles; pero que también podrían aparecer mixturados o integrados en lo que denominaremos “cultura pastiche”.

Escena 1.

La familia Romántica:Córdoba 1890.

Tarde de verano.

Calle de tierra sombreada por árboles añejos.

Pasa un carro tirado por un caballo.

Las casas son las conocidas “casas chorizo”, con tres patios.

La madre y las hijas mujeres terminan los quehaceres domésticos.

La abuela junta fruta de estación para hacer dulce que será guardado en el sótano.

El padre llega de trabajar y toma agua del cántaro.

Los chicos juegan en la vereda con los chicos de la cuadra.

Alguien trae una carta de Italia para la abuela.

Un joven del barrio “pasa y mira” a la hija adolescente.

Se escucha el ruido de la maza y el yunque en la herrería de la esquina.

La madre lee “Cumbre Borrascosas” de las hermanas Bronté.

Cuando el padre quiere cenar todos se sientan en la mesa familiar.      

La madre, solícita, sirve la comida: primero al padre, que comienza a contar lo que pasó en el centro.

Los niños escuchan.

Canta un grillo y la luna baña el patio.

¿Qué es el romanticismo?

El romanticismo es un movimiento cultural que se extiende desde finales del siglo XVII y durante  todo el XVIII.

¿Cómo se concibe al hombre desde el romanticismo?

Se le concibe como un ser natural y simultáneamente como una criatura divina con un fuego sagrado interior, una interioridad oculta ubicada en el centro del pecho, más exactamente en el corazón, una especie de hueco; donde para los cristianos anida el alma y  para los ateos  una energía que viene de la naturaleza.

De alguna manera todos, creyentes o no creyentes, concebían que allí había algo importante: el mundo interno. Viniera de Dios o de la Madre Naturaleza ese espacio estaba anidando nuestras emociones misteriosas, turbulentas, que son un sello de identidad de la persona.

Son pasiones para toda la vida que sellan el carácter y delinean la identidad. Si desde mi fuego sagrado interior yo conozco a alguien y armo una pareja es porque me conecto con la interioridad de la otra persona.

De alma a alma esta pareja se conforma para siempre hasta que la muerte nos separe y quizás hasta el más allá. Eso pensaban los románticos de la pareja y de la amistad. En mi alma está todo mi sentir, toda mi verdad, entonces como mis verdades son casi divinas, mis verdades son únicas, lo que yo creo es  tajante, rígido, pues esta es mi Verdad con mayúsculas.

Este valor esencial se  incrementaba ante personas especiales: los héroes, los genios, los artistas, que ponían  en evidencia lo sublime de su esencia en un acto heroico o en una obra de arte.

Un Beethoven  pudo sacar desde su fuego sagrado intensas experiencias musicales que parecen estar transmitiéndonos todos los climas naturales y todas las pasiones de los románticos. En música además de  Beethoven aparecen Chopin y Wagner, en pintura Delacroix o  Monet, en literatura  Goethe.

Resulta que este alemán romántico  escribe la novela “El Joven Werther ” un adolescente que por una historia de amor termina en el suicidio. Esta novela lamentablemente inspira tal cantidad de suicidios que termina siendo prohibida pues los jóvenes románticos encuentran en la muerte una salida para las frustraciones. ¿ Porqué alguien puede morir de amor? ¿Será  cuando cree que su fuego sagrado se ha unido al fuego sagrado de  su amada y si la muerte los separa,  no queda otro camino que pensar en el suicidio? Para los románticos, el suicidio fue el mal del siglo. Los románticos tenían un lema "pinta tu aldea y pintarás el mundo" ¿por qué? Porque las relaciones eran de persona a persona, no había medios de comunicación, solo algún carruaje, algunos pocos libros y el correo que recién aparecía.

Al no haber medios de comunicación uno tiene que encontrar lo que le hace falta en su barrio, en su pueblo, en su terruño; entonces toda la vida se desenvuelve en ellos. Por lo tanto el romántico ya sabía que iba a encontrar muy cerca de su casa a la mujer de su vida y que también en la vecindad hallaría amigos fieles para jugar una relación de persona a persona.

Los románticos, íntimamente conmovidos por los misterios de la naturaleza también creían en las posesiones demoníacas.

Los cuadros psiquiátricos del romanticismo son los más graves: psicosis, trastornos delirantes, melancolías, suicidios, histerias de conversión.

¿Qué estudiaban los románticos?

Teología, Filosofía, Metafísica, Ética, Artes, Letras.

Al finalizar el 1800  Sigmund  Freud comienza a explicar las misteriosas e intensas pasiones de los románticos, que dejan de ser pasiones porque empiezan a ser llamados mecanismos de defensa, emociones básicas como consecuencia del descubrimiento del inconsciente.

Escena 2.

La familia de la Modernidad: Córdoba 1950.

Calle con adoquines o pavimento. Pocos árboles.

Pasan autos particulares, tranvías y algún ómnibus.

Casa sin jardín: una puerta y dos ventanas.

El padre vuelve atrasado : tuvo una reunión en el sindicato.

La madre es maestra del turno tarde y ya tiene preparada la cena en la heladera Siam.

El hijo varón va a la universidad. La hija adolescente estudia en la escuela normal. El niño arma un mecano. La abuela está en la vereda hablando con los vecinos.

En el buzón hay cartas personales para varios integrantes de la familia , la boleta de algún impuesto y la revista “El Hogar” o “Mecánica Popular”.

Se escucha el ruido de la ciudad. En la esquina hay una tornería, y a lo lejos, pasa el tren que va a Buenos Aires.

El padre lee el diario, pero a la hora de la cena todos se agrupan alrededor de la radio para escuchar “Los Perez García”.

Afuera ladra un perro y el poste de luz ilumina la vereda de mosaicos.

El modernismo implica desarrollo de la ciencia y de la técnica.

Después de la revolución industrial el hombre tiene la  gran esperanza que la ciencia y la técnica le permita encontrar la felicidad, trabajar lo menos posible, disfrutar del ocio y de alguna manera, evitar todo el  esfuerzo que se hace cuando uno trabaja con  el cuerpo.

Este desarrollo de la ciencia y de la técnica es posible gracias a la máquina, objeto  que admira y subyuga a los modernos.

La máquina se vuelve una especie de estimulante para concebir al hombre también como un  “mecanismo” y los modernos tienen esa concepción; es decir, cuando uno la costruye hay que armarla muy bien para que no se gaste, para que no se rompa y para que prolongue su existir.

Entonces tenemos que educar a nuestros niños desde muy pequeños porque educándolos vamos a tener la posibilidad de que esta maquinita, que es el niño, funcione muy bien y desarrolle todas las posibilidades que tiene, para aprovechar sus potencialidades y transformarlo en un hombre perfecto.

Los niños de los románticos eran muchos porque se morían fácilmente de cualquier enfermedad, eran muchos y sobraban en la casa, no había posibilidades anticonceptivas, salvo algunas naturales; entonces los chicos de las familias románticas estaban generalmente molestando a los mayores.

Los chicos de las familias románticas tenían que estar en el patio con los perros o  las niñeras y si estaban en la mesa tenían que estar en silencio.

En cambio, los niños de la familia moderna son muy cuidados, son niños educados desde muy pequeños, empezamos con la educación pre-escolar y mientras mejores sean los colegios que elijamos para ellos y mientras más estudien, mejor persona serán  en sus estudios y labores futuros.

La máquina nos ayuda a pensar también que el hombre tiene que ser reparable, pues son reparables las máquinas. Esto influye en un gran desarrollo de la medicina y de la psicología.

Con la aparición de Freud a finales del romanticismo, en la modernidad aparece ya la posibilidad de reparación de todo lo que le pasa a esta máquina, incluída su salud mental.

El hombre también se vuelve controlable, desconfiado  de las pasiones románticas que se observan peligrosas, desbordables, temibles. El moderno, a partir de su adhesión a la ciencia y a la técnica, cree que todo tiene que ser racionalizado, pensado, controlado.

¿Cómo es la familia moderna? 

En la familia moderna el padre comienza a compartir la autoridad con la madre que sale a trabajar munida de la píldora aseguradora. El padre comparte la autoridad con la esposa y con la escuela En cambio, en la familia romántica el padre era el único que educaba.

Los niños de la modernidad tienen que ser  forjados en el yunque, como se forja el hierro; entonces a los chicos había que tratarlos muy estrictamente,   pero también cuidarlos y bien educarlos.

La familia moderna cree en el enciclopedismo y cree en el triunfo sobre la pobreza y sobre la enfermedad.

Estas son ciertas utopías de las que algunos modernos empiezan a desconfiar, tienen una duda: ¿la ciencia y la tecnología nos harán realmente felices? ¿Nos permitirán salvarnos de las villas miseria, de la locura y de la guerra?

La sospecha que quizás lo del progreso no sea más que una utopía se aprecia en la novela negra, policiales negros, que empezaban a reflexionar y a mirar con criterio crítico qué estaba pasando en la aristocracia, o en la burguesía acomodada.

Los medios de comunicación en la modernidad ya son el ferrocarril, el automóvil, el avión, la radio, el teléfono, la televisión, etc.

La psiquiatría de esa época es la de la salud mental descerebrada, o sea la época de las terapias netamente psicológicas La patología es la patología del control (neurosis), todos tenemos que aprender a controlar nuestras emociones, a desconfiar de ellas y hay un gran desarrollo de la psicología dinámica.

El lema del modernismo es "conócete a ti mismo".

Las manifestaciones artísticas más claves pueden ser la música de jazz, la música atonal, el ballet contemporáneo, todo el desarrollo del urbanismo y de la arquitectura, el teatro del absurdo, todo lo que nosotros pudimos vivir en el país en la década del 50 hasta la década del ochenta.

Piazzola sería un exponente claro de la música de la modernidad en la Argentina y el jazz es un exponente clave de la música de la modernidad en los EE UU, Picasso en pintura, Ionesco en teatro, “Hiroshima, mon amour” en cine...

Escena 3.

La Familia Posmoderna: Córdoba 2001.

Calle sombreada por edificios de departamentos y torres de oficinas. No hay árboles.

Pasa el “Confort”, los radio taxis y el troley bus. No hay nadie sentado en la vereda.

La familia vive en el 2do “E”.

El padre duerme esta noche en Bs. As, pues trabaja allá de lunes a jueves.Está enviando un e-mail al abogado de su primera esposa.

La segunda pareja, después de cerrar su estudio contable, hace un curso de Posgrado.

El hijo del primer matrimonio navega por Internet preparando sus exámenes universitarios.

La hija adolescente sale del secundario de doble escolaridad y se va a estudiar a la escuela de modelos.

El más pequeño ve televisión en inglés.

Cada uno come cuando tiene tiempo y ganas. Saca la comida del freezer y la calienta en el microondas.

En la esquina hay una farmacia Vantage abierta las 24 horas.

En el buzón hay: propagandas del nuevo shopping, la revista del video cable, muchas boletas de impuestos y servicios, el sobre de la tarjeta de créditos. Ninguna carta personal.

No hay abuelos en la casa.

La posmodernidad  trae como consecuencia la globalización, fenómeno cultural que se insinúa desde los años 90 y avanza en el tercer milenio. El mundo globalizado es un mundo al instante; todo aquello que suceda en algún lugar del globo lo conoceremos inmediatamente pues estamos munidos de algún aparato de comunicación personal que se encargará de avisarnos. Tenemos desde ese punto de vista, un gran auge de la información, nuestro yo está saturado de información, nuestro yo está colonizado por la penetración de otras culturas.

La influencia de los medios en nuestra vida diaria es tan poderosa que  han provocado la pérdida de las fronteras entre lo público y lo privado, todo lo que era íntimo ha dejado de serlo y puede verse por televisión a cualquier hora.

La multiplicidad de voces educadoras a la que están sometidos nuestros niños y también nosotros los adultos socava las verdades únicas y nos expone a intensas confusiones y ablanda nuestros  pensamientos rígidos en cualquier área, porque todo, puede ser.

Antes, los cambios sucedían cada cien años; ahora están sucediendo cada tres o cinco años, todo cambia rápidamente. ¿Será esto vivido como un caos? ¿Adónde nos lleva tanto vértigo?Desarrollamos durante el día una gran posibilidad de contactos, pero ya los contactos no son persona a persona o cara a cara como eran en los movimientos anteriores; ahora estamos muy relacionados al estilo cara-máquina. Hablamos con máquinas, estudiamos  con máquinas, escuchamos hablar a las  máquinas y nuestra comunicación se está haciendo cada vez más a través de la máquina (Internet).

¿Cómo es la familia posmoderna?

La familia posmoderna tiene la paternidad compartida con los medios de comunicací6n y su estructura puede ser multifacética (familias monoparentales, homoparentales, ensambladas).

Para el niñito que vivía en la familia romántica lo que decía el papá era la ley. El niño de la modernidad creía en sus padres y en lo que aprendía en la escuela. En cambio a los niños del dos mil no les interesa demasiado aquello que aprenden en la escuela, ni les llega demasiado la opinión del padre, en cambio, están más predispuestos a aprender de la televisión o de la computadora.

Los niños del 2000 saben todo lo relacionado al mundo adulto y opinan de su problemática con un criterio más adecuado que el de muchos adultos. Los chicos del 2000 no se quedan callados como los de la época del romanticismo y no son tan crédulos como los del modernismo.

La posmodernidad es la cultura del microondas: todo es para ahora, rápido.

En la familia pasa lo mismo, todo se hace velozmente, todos estamos apuradísimos. Los románticos  planeaban la pareja hasta más allá de la muerte; nosotros nos conformamos con que nos vaya bien unos años y después pasamos a otra.

Los posmodernos tenemos algunas problemas de intimidad, a pesar de que podemos hablar  libremente de cualquier tema, tenemos crisis de intimidad en cuanto a  compartir los afectos.

Sufrimos de algo que podríamos  llamar multifrenia. Este es un término que ha acuñado Gergen, un investigador en terapia familiar.

Multifrenia es esta necesidad de responder a una multiplicidad de roles simultáneos que todos podemos llegar a experimentar.

En mayor o menor medida, todos estamos funcionando simultáneamente con muchos roles y cada uno de estos frentes a los que tenemos que dar respuesta son frentes de mucha exigencia, exigencia que nos produce estrés.

La multifrenia muchas veces queda clara los fines de semana en cualquiera de nosotros.

Tenemos tantas cosas para hacer el sábado a la tarde, porque es nuestra tarde libre, empieza el fin de semana, nos hacemos un montón de expectativas y fantasías sobre lo que queremos hacer.

Los románticos se hubieran ido a dormir la siesta con sus parejas muy abrazaditos y los modernos se pondrían a estudiar, o practicarían algún deporte.

Pues bien, en la posmodernidad nosotros tanto varones como mujeres, aspiramos a una actividad profesional exitosa, una vida amorosa bastante nutrida, tenemos que cultivar un cierto vínculo con amistades importantes; debemos ser hijos atentos;  cuidamos nuestro auto; deseamos ser padres responsables y afectivos de nuestros hijos del primer y del segundo matrimonio; ponernos al  día con las noticias; hacer el jardín; anhelamos un buen estado físico para cuidar la imagen; nos obligamos a ser buenos inversionistas, ya que ese dinero, que es tan difícil de ganar, no lo desperdiciemos para que nos rinda; tenemos que estar actualizados culturalmente, no puede ser que no sepamos sobre las últimas películas que se han dado, sobre los libros de moda, el festival de teatro... Parece muy exagerado, pero sufrimos de muchas exigencias y  simultáneamente desempeñamos una infinidad de roles que vamos asumiendo por la fuerza del consumismo, por la voracidad del individualismo y por el convencimiento de que estamos  solos como artífices de nuestro éxito o de nuestro fracaso, sin ayuda de nadie, ni del país ni del prójimo. Pasa el fin de semana y nos sentimos muy frustrados porque la mayoría de estas cosas no las pudimos hacer y esto nos deja  una sensación de muchísima frustración que equivocadamente pueden llevarnos a buscar esos paraísos artificiales que se llaman adicciones.

Todo aquel que trabaje con familias si está prevenido puede llegar a percibir que actualmente hay familias románticas, modernas y posmodernas.

Cada uno de estos estilos merece respeto y comprensión al acercarnos, teniendo en cuenta que ninguno es mejor que el otro y que cada enfoque tiene sus pros y sus contras. Generalmente hay muchas tensiones entre modernos y románticos y entre modernos y posmodernos .Estos por otra parte tienen una cierta añoranza por el estilo del romanticismo .

Quizás por eso el sorprendente éxito del filme “Titanic” que impactó a todos los públicos del mundo con una historia de amor, pasión y muerte.

El tercer milenio es como anhelaba el viejo proverbio chino “una época interesante para vivir”, consecuencia de la impresionante aceleración con que se suceden los cambios en nuestra cultura más la consecuente y temible sensación de caos que nos acompaña.

Bajo el cielo de la posmodernidad todo es posible, nada es seguro todo es impredecible, toda teoría puede ser criticada, no hay por lo tanto verdades fundamentales, verdades únicas sino construcciones sociales y consensos o acuerdos interpersonales que nos permiten encontrar un sentido a través de esas conversaciones donde vamos relacionándonos y conociéndonos a través del lenguaje.

Estos significados no son verdades inmanentes que todos debemos acatar sino que son significados mutables construidos y des - construidos en sucesivas conversaciones o en sucesivas relaciones.

Los postulados de la posmodernidad  si bien no son explícitos van influyendo en cada uno de nosotros y desde el campo antes considerado terapéutico también va posibilitando que cada vez más disciplinas confluyan en escuchar a familias que demandan ayuda de distinta índole.

Aquellos que trabajen con familias tendrán posibilidades de conversar con familias utilizando recursos alternativos, creativos e ingeniosos que muchas veces se han rigidizado en las distintas escuelas terapéuticas del modernismo deshumanizándolas.

La posmodernidad es un profundo desafío pues con cada cambio de paradigma o de  conceptos volvemos todos a cero.

Repensarnos desde la conversación con otros puede ser una aventura apasionante y revitalizadora.

Ojalá que al aproximarnos a una familia que solicite ayuda lo hagamos con la pasión y el compromiso de los románticos; con la capacidad de investigación y de estudio de los modernos y con la capacidad de cambio que surge del pensamiento alternativo y desalmidonado de los posmodernos.

Bibliografía

“El yo saturado” de Kenneth Gergen.

Filmografía que grafica el tema

“Sunshine” de Itzvan Zsabó con Ralph Fiennes.

"La amante del Teniente francés” de Karel Reisz  con Meryl Streep.


*Gustavo A. Falavigna es médico psiquiatra, terapeuta de familia y evaluador externo de Coneau en estos temas.

 

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